El panel solar
térmico, también llamado, colector solar, es
un dispositivo que sirve para aprovechar la
energía de solar, transformándola en energía
térmica para usos domésticos o comerciales.
La cara de
expuesta al sol está cubierta por un vidrio
muy fino, mientras que las cinco caras
restantes son opacas y están aisladas
térmicamente.
Dentro de la
caja, expuesta al sol, se sitúa una placa
metálica. Esta placa está unida o soldada a
una serie de conductos por los que fluye un
caloportador (normalmente agua,
anticongelante, o una mezcla de ambos). A
dicha placa se le aplica un tratamiento para
que aumente su absorción de calor, o
simplemente se la pinta de negro.
Dependiendo de
la estación del año y la situación
geográfica, tanto en viviendas unifamiliares
como en edificios, las instalaciones de
energía solar térmica proporcionan
habitualmente entre el 35% y el 100% del
agua caliente demandada, con medias anuales
en torno al 40-50%, por lo que necesitan el
apoyo de sistemas convencionales de
producción de agua caliente como termos o
calderas.
El uso de
paneles solares térmicos es particularmente
adecuado para la climatización de piscinas,
pues la baja temperatura de trabajo
requerida permite incluso tipologías de
colectores sin vidrio protector, lo que
abarata enormemente tanto los costes como el
impacto ambiental de la instalación. Además,
no necesitan acumulador puesto que es la
propia agua de la piscina la que actúa como
tal.